sábado, 18 de abril de 2009

jueves, 9 de abril de 2009

Epitafio


Se espera que todos viajemos al mismo ritmo, la alegría del nacimiento, el constante aprendizaje, conocer al ser amado, para finalmente inmortalizarnos en un recuerdo.

Sin embargo, qué pasa cuando eso no resulta tan perfecto como se plantea, qué sucede cuando se interrumpe por algún incierto suceso. Esto es lo que siento al ver la reciente muerte de dos amigos quienes junto a mí, vieron la luz del sol; quienes sonrieron conmigo y que ahora son un recuerdo en mi corazón.

Elizabeth era una chica que desde niña mostró una gran alegría, un espíritu de lucha, un esfuerzo por salir adelante, pero la muerte se presentó ante ella, aunque no de forma abrupta. A los diez años se enteró de una mortal enfermedad que se apoderó de su cuerpo, una enfermedad con la que trataba de combatir día a día. No obstante, esa lucha ha terminado, el cáncer la derrotó y le puso fin a su vida.



Qué es de aquella niña,
ha quien no veré más.
Ella, en el cielo ya está.
Adiós te digo pequeña,
en mi corazón siempre estarás.



Marc Anthony era un joven con deseos de ser el mejor, había terminado su carrera, tenía sueños, deseos de concretar una vida feliz; un paso hacia el futuro es lo que anhelaba todos los días. Al ir a las reuniones del grupo él se mostraba siempre alegre y tuvo un consejo sabio para todos en muchas ocasiones… lamentablemente, acaba de fallecer en un incierto accidente.

Una mala instalación, un descuido es lo que acabó con su futuro, él recibió una descarga eléctrica que le ocasionó un paro cardíaco y sus ojos se cerraron para no abrirse más.

A los 25 te vas…ahora no podré verte más
Solo queda decir…buen viaje Marc.


Adiós, es lo único que sale de mi boca, una simple palabra que solo puedo emitir por sentir una presión en mi pecho al recordar los momentos vividos, al añorar el pasado… la infancia.

viernes, 3 de abril de 2009

Segunda oportunidad.




Quería contarles algo curioso que pasó un fin de semana. Cerca de la oficina iban a inaugurar un nuevo restaurante. Este era de comida tradicional del Perú, todos en el trabajo, fuimos invitados.

Con mis amigas y amigos decidimos ir. Yo tenía un especial interés en asistir, quería probar el famoso cuy chactado. Aunque esta comida ya había tenido la oportunidad de probarla en mi niñez.

Un pequeño recuerdo de lo que ocurrió en aquella ocasión:





Aquella vez había ido a Huaraz con mis tíos y con mis primas. Nosotras, pequeñas aun, fuimos a ver el lugar donde se criaban a los animalitos, pero al llegar, lo que observé no me agrado solo pude ver como mataban a los animalitos y eso que no me agrado.

A pesar de eso. Mi viaje a Huaraz fue muy agradable, mis primas y yo fuimos a explorar. En la parte alta de la zona encontramos unas casas, allí también nos hicimos amigos de unos niños y junto con ellos construimos lo que a nuestro parecer (recuerden éramos niños) eran unas casas ^_^U.

Nos sorprendió una planta en particular, no sabíamos que eran. Felizmente, uno de nuestros nuevos amigos nos dijo que aquellas eran Tunas, y que si nos metíamos cerca de allí nos entrarían espinas. Claro que, eso nos asusto y por supuesto les hicimos caso.

Con nuestros nuevos amigos jugamos toda la tarde. Luego al despedirnos, ellos nos preguntaban ¿Van a regresar? ¿Verdad? ¡Sí! Contestábamos nosotras, era nuestra inocencia la que nos impulsaba a decir eso. En realidad pensábamos regresar. No crean que soy cruel, lo que pasa es que esto ocurrió cuando tenía 8 años y honestamente pensé que iba a regresar.

Había llegado el momento de comer, cuando sirvieron los platos y al ver la comida servida…. Sentía mucho desgano para probar algo. Es por eso, que cuando me sirvieron el cuy no lo comí. Solo probé el choclo con queso.

Claro, mis tíos insistieron que comiera. Yo no quería hacerlo, cuando sus peticiones se volvían órdenes; para mí suerte, empezó a llover y luego al llegar los truenos mi tía ordeno a todos: ¡Debemos irnos! cuando empieza a llover y cae granizo, es difícil volver a casa.

Entonces todos nos colocamos unos impermeables y regresamos a casa. El granizo es feo y molesto, cuando te golpea duele, da la sensación como si te golpearan piedritas. La vuelta a casa fue muy cómica; mi prima, debido al granizo se caía constantemente y eso, era todo un espectáculo ja ja ja.

Luego de este grato recuerdo pasemos a lo más importante. El presente, como les decía todos asistiríamos al evento, luego de salir del trabajo, fuimos directo al local.

Este había sido decorado del tipo tradicional con un tono marrón y unos charangos en la pared también cuadros y todo tipo de artesanía decorativa, la gran atracción consistía en que habían traído a una experta cocinera de Ayacucho, ella era una mujer muy agradable que sonriendo servia los platos. Aunque dudo si ella los preparaba creo que solo estaba de adorno, porque no cocinaba nada, solo servia los platos ¬¬

Bueno, llego nuestro turno éramos cuatro y nos trajeron dos cuy enteros. Debíamos dividirlos para todos, también nos trajeron: un guiso de trigo, arroz (porque lo exigió mi amiga), papa sancochada, queso, choclo y una especie de salsa de ají verde.

Bien yo empecé la repartición, un trozo de cuy para cada uno. Al principio mis traumas pasados regresaron, pero estaba decidida a superarlos porque veía como todos en el lugar comían exclamando alegremente ¡¡¡Esta delicioso!!! ¡¡¡Muy rico!!!

Todos comían y yo seguía mirando, mi amiga pregunto ¿Vas a comer? En sus ojos pude ver la codicia hacia mi presa, no estaba dispuesta a darle gusto. Ella no era de mi agrado.

Es por eso, que tome decidida la presa y al probarla sentí un sabor distinto, nada común. era diferente al sabor del pollo, cerdo, conejo, pescado, carne. Era delicioso, lastima que mi gusto duro muy poco; porque termine de comer y al querer probar el trigo, este se había agotado pues los glotones de mis amigos se habían comido todo, Luego nos trajeron unas copas de vino según nos dijeron es lo que acompaña al Cuy.

Claro al principio todo es gratis después te cobran, pedimos unas jarras de Sangría nos quedamos hasta las 10 de la noche, al principio tocaban el arpa y el Violin después aparecieron unos danzantes de tijera, para finalizar la fiesta, apareció una orquesta que tocaba todo tipo de música variada.

Al regresar a casa veía doble pero pude llegar sana y salva…Lo demás, es otra historia.

Desde aquel día, he probado el cuy en diferentes preparaciones, aunque esto desequilibre mi presupuesto je je je.